Sección politica

Relación bilateral entre Argentina y Brasil

Históricamente la relación bilateral entre Argentina y Brasil ha reconocido períodos cíclicos de afinidades y desencuentros que fueron superados por una visión basada en una similar percepción de la realidad regional y mundial, y una decisión compartida de responder a las exigencias planteadas a través del proceso de integración.

Este proceso de integración con Brasil registra una amplitud y profundidad que lo distingue de otros emprendimientos latinoamericanos. La relación bilateral especial sustenta no sólo el proceso de integración del MERCOSUR, sino que constituye un factor innegable de estabilidad regional, convirtiendo a ambos países en interlocutores válidos y confiables en la comunidad internacional. Ello es fruto de una decisión política compartida y seguida por sucesivas administraciones en ambos países. De hecho, la integración con Brasil constituye una Política de Estado.

La década de 1990 representó una etapa lógica en todo proceso de integración caracterizada por un crecimiento exponencial del comercio bilateral, lo que, sin embargo, influyó en que no se hicieran suficientes esfuerzos políticos, paralelos a la expansión comercial, orientados al fortalecimiento del proceso de integración subregional.

Consolidar una zona de libre comercio y avanzar hacia una unión aduanera no puede realizarse sin un basamento político acorde, con un elevado nivel de confianza mutua y con una clara definición de objetivos comunes.

La relación bilateral argentino-brasileña posee, por su propia naturaleza, un grado de intensidad, sensibilidad y complejidad que requieren de una atención y seguimiento especial tanto desde el punto de vista temático como en lo que hace al nivel político de su tratamiento. El carácter estratégico de la asociación bilateral existente entre nuestro país y Brasil, pone de manifiesto la necesidad de encarar la vinculación con un enfoque diferenciado tendiente a afianzar la confianza mutua en la asociación política y económica entre ambos países.

Brasil y el MERCOSUR constituyen la principal opción estratégica de nuestro país y en consecuencia se dedica un esfuerzo especial para dar contenido estable a esta alianza estratégica, procurando profundizar el proceso integrador.

Es voluntad de la Argentina fortalecer esta alianza estratégica, trabajando a partir de los principios rectores de la transparencia entre los socios, la cooperación, la confianza y la previsibilidad. En tal sentido, el objetivo es apuntalar la unión aduanera regional y avanzar hacia el mercado común, con metas y plazos determinados en función de la complejidad de cada uno de los temas.

En esta perspectiva, es imperativo continuar desarrollando el proyecto regional en sus vértices comercial, productivo, institucional y de relaciones externas, así como en lo referente a las obras de infraestructura necesarias para consolidar el espacio regional.

En este contexto son de particular relevancia los avances registrados en materia de cooperación bilateral en áreas tales como el desarrollo científico-tecnológico, la utilización del espacio ultraterrestre y el aprovechamiento de la energía nuclear, todas ellas con un enorme potencial, y con la capacidad de convertirse en importantes elementos dinamizadores del crecimiento y desarrollo de ambos países.
Debemos incluir en este listado de temas de cooperación bilateral a los esfuerzos para combatir el terrorismo, en particular en el área de la Triple Frontera, a través de un comando unificado de control con los socios del MERCOSUR y un mecanismo 3+1 con EEUU; y la excelente relación en materia de defensa y seguridad, reflejada en la participación de oficiales brasileños en el contingente argentino en la misión de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Chipre, la participación de fuerzas de ambos países en la misión de la ONU en Haití, y la realización de ejercicios combinados entre las Fuerzas Armadas en forma regular.

Son también notables, entre otras, las similitudes de criterios en las negociaciones económicas con otros bloques comerciales y en foros multilaterales, la defensa de los Derechos Humanos, las coincidencias en el campo de la no-proliferación de armas de destrucción masiva y el intenso nivel de intercambios tanto en la ONU como en la OEA (Organización de Estados Americanos), y en mecanismos tales como el Grupo de Río y la Cumbre de las Américas.

Naturalmente, existen algunas posiciones o matices diferentes en algunos temas, tales como la reforma del Consejo de Seguridad de la ONU que no obstante se consideran con espíritu constructivo.

Otra área de particular relevancia es la referida a la integración física como vehículo para una integración real entre los dos países. En este sentido, se está impulsando el proyecto IIRSA (Integración de la Infraestructura Regional de Sud América), creado en el contexto de las Cumbres de Presidentes de América del Sur (la 1ra.fue celebrada en Brasilia en agosto de 2000 y la 2da. en Quito en julio de 2002), complementándose a través de un desarrollo estrictamente bilateral.

Un sector clave para nuestra relación con Brasil, y que podría dar un rápido impulso al desarrollo conjunto, es el energético. El mismo resulta estratégico para cualquier política de crecimiento, tanto por las distintas alternativas que presenta, sea en el campo eléctrico sea en el gasífero, como por las necesidades del sector energético de ambos países.

En lo que se refiere a los últimos contactos bilaterales al más alto nivel, el Presidente Luiz Inácio Lula da Silva, realizó una Visita de Estado en octubre de 2003. Cabe destacar que, previa a ésta, la última Visita de Estado de un Presidente brasileño a la Argentina había tenido lugar en 1996.

En aquella ocasión, los Presidentes acordaron establecer un mecanismo de cooperación en el Consejo de Seguridad; coincidieron en alcanzar en el menor tiempo posible la libre circulación de personas; encomendaron la realización de experiencias consulares conjuntas; destacaron los proyectos de integración física como la Autopista MERCOSUR y la integración ferroviaria; coincidieron en la importancia de las negociaciones realistas y pragmáticas en el ALCA, así como las tocantes a la Unión Europea, México, India y Sudáfrica, entre otros temas.

Por otra parte, se firmó el Consenso de Buenos Aires, que constituye una clara definición política de ambos mandatarios respecto a la implementación de políticas públicas dirigidas a asegurar el goce de los derechos y libertades civiles y sociales para todos los ciudadanos.

Asimismo, destacaron la vigencia del multilateralismo, del respeto al Derecho Internacional y de la observancia irrestricta a los principios y propósitos de las Naciones Unidas.

Por su parte, el Presidente Néstor Kirchner se reunió con el Presidente Luiz Inácio Lula da Silva el 16 de marzo de 2004 en Río de Janeiro y en esa oportunidad se firmaron dos documentos: el Acta de Copacabana, donde se promueven acciones concretas para instrumentar los Consulados Conjuntos, se establece un mecanismo de intercambio de funcionarios diplomáticos entre ambas Cancillerías, y la cooperación diplomática y consular entre las Representaciones de ambos Estados en el Mundo, se instituye el 30 de noviembre como Día de la Amistad Argentino-Brasileña, se establece un Premio Binacional a las Artes y la Cultura, y se activan una serie de obras de infraestructura, entre ellas, la Autopista del MERCOSUR, el Control de Cargas en Paso de los Libres, el proyecto de construcción de una línea ferroviaria que conecte a los puertos chilenos del Pacífico con los brasileños del Atlántico pasando por la Argentina, y la finalización de las obras de la Hidrovía.

El segundo documento, la Declaración Conjunta sobre Cooperación para el Crecimiento con Equidad, fija una serie de pautas de acción en cuanto a las negociaciones con los organismos multilaterales de crédito y desarrollo y frente a desequilibrios macroeconómicos en los países desarrollados. Además, impulsa mecanismos para incrementar el ahorro nacional e invita a otros socios del MERCOSUR y países asociados a participar de este proceso.

Finalmente, otro documento bilateral que merece ser destacado es el "Acuerdo de Brasilia", firmado por los Cancilleres de ambos países el 20 de mayo de 2005. Dicho documento tiene por objeto relanzar la relación bilateral, y, a través de ésta, dinamizar el proceso de integración regional, utilizando como mecanismo la firma de una serie de Protocolos que abarquen temas que permitan profundizar la integración y enriquecer la sociedad estratégica.

Algunos de dichos temas -aunque no de modo taxativo- están reflejados en el texto del Acuerdo, el cual se transcribe a continuación: Los Cancilleres Rafael Bielsa y Celso Amorim y sus equipos de trabajo acordaron proponer a sus respectivos Presidentes un ambicioso programa de profundización, actualización y aceleración de la relación bilateral que culminará en la firma de Protocolos específicos para diversos temas, el día 30 de noviembre del corriente año (Día de la Amistad Argentina-Brasil).

Tales Protocolos incluyen las cuestiones estratégicas para ambos países, en especial, cooperación nuclear y espacial, integración productiva, cooperación militar, infraestructura, energía y cooperación fronteriza.